
MCI PRESENCIA DE DIOS > PS. DANNY | TESTIMONIO

Nací en un hogar cristiano, de una tercera generación que sigue con fidelidad los caminos del Señor.
Mis abuelos cristianos, mis padres cristianos y yo cristiano, por parte de madre mis abuelos, predicaban la palabra en su pueblo llamado Tabuchila, Bahía-Manabí, y mis tíos eran predicadores de la palabra.
El día que mis padres se casaron, tuvieron una hija que luego falleció por una enfermedad, pasaron años sin poder tener hijos, hasta que un día oraron al Señor y le pidieron que Dios le diera un hijo varón y que fuera consagrado para servirle.
El día que nací, me tomaron en sus manos, me levantaron y oraron a Dios dando gracias por mi nacimiento y volviendo a decirle que le iba a servir.
Pasaron los años y cada vez que crecía, me inquietaba en ir a prepararme para el ministerio, pero todo tiene su prueba, el día que estaba incorporándome del Colegio, soñaba con irme al Seminario a estudiar para el ministerio, pero mi abuelo falleció, al año siguiente mi madre le diagnosticaron cáncer y no fue posible ir a Guayaquil por nuestra situación económica.
Pero cuando Dios llama no hay que desobedecer, recuerdo que un profesor del Seminario el Dr. Isidoro Cevallos me dijo: "si usted no obedece al llamado, podrá servir en la Iglesia, pero no será feliz por haber desobedecido el llamado de Dios", el Rector del Seminario me aconsejo diciendo: "Danny, lánzate, esto es como un abismo que te lanza, pero Dios no te dejará caer y te proveerá en todo", otro profesor conocido como el tío Carlos me dijo, voy a orar por usted para que Dios le provea.
El día que decidí ir a Guayaquil a estudiar al Seminario, mi padre me fue a dejar como todo un niño de casa.
Ahora ya estaba en el Seminario Bíblico Alianza matriculado para estudiar, para servir en el ministerio. La primera bendición que Dios me dio fue una beca por dos años, la segunda bendición que Dios me dio fue la confianza del Recto para ser el jefe de limpieza, era yo el que daba trabajo a mis compañeros, compraba todo lo que hacía falta en limpieza y hacía los depósitos del Seminario.
Cuando nos casamos con mi esposa Thania, pasamos a ser miembros del Templo Alianza, quien a través de nuestro pastor el Dr. Miguel Lecaro, nos dio becas a los dos para seguir estudiando.
Para esto comenzamos a servir en la Iglesia Alianza de Lomas de Sargentillo, nuestra primera Iglesia en la cual iniciamos en el ministerio, luego de dos años de servir allí y dejar comenzada la reconstrucción del templo, nos fuimos a vivir otra vez al Seminario en el internado de casados, ya había nacido nuestra primera hija, Carolyn, no fue fácil, tenía que llevarla junto con nosotros, salíamos de clase y yo tenía que limpiar en el Seminario e ir a mi otro trabajo, que realizaba en la Iglesia Bethesda de 3pm a casi 10pm.
Llegaba a leer y hacer mis tareas para el día siguiente, ayudar a Thania con la beba, había que hacer depósitos, había que limpiar, había que comprar y tenía que volver a la Iglesia todos los días de toda la semana.
Recuerdo que a medio año decidimos volver a servir en una extensión del Templo Alianza, en la Prosperina.
Que lindos hermanos, en su mayoría todos manabas, me sentía en familia por la hermandad como cristianos y paisanos manabas.
Allí servimos por seis meses, hasta que llegó el día de nuestra graduación, ahora teníamos que salir del Seminario, fuimos a Quito donde una Iglesia necesitaba un Pastor, pero cuando nos vieron casados nos dijeron que no podían sostenernos, llamé a unos hermanos en Ambato (Ingaurco), y les dije que estaba disponible y nos dijeron que no porque estaban pasando problemas y nosotros éramos novatos, de pronto, una llamado de nuestro presidente de la Misión, el pastor Arnoldo Tagle, le contesté emocionado y me dijo, hermano Danny, vaya a la Península que en la Iglesia Alianza de La Libertad necesitan un pastor, vinimos y nos eligieron, servimos allí por 8 años, gracias a todos los hermanos de la Iglesia Alianza Dios es Amor.
Aquí nació nuestro segundo hijo, Nahin, ellos; Carolyn y Nahin, son una cuarta generación de los Delgado Leones, que seguirán sirviendo al señor.
Tenemos 23 años en el ministerio, hemos pasado muchos desiertos, hemos enfrentado retos y desafíos, hemos vencido críticas y rechazos, desánimos y momentos de soledad, pero una cosa hemos aprendido, que DIOS ES FIEL, AMOROSO Y MISERICORDIOSO, hemos visto también provisiones milagrosas, sustentos y todo lo que se puede ver cuando uno confía y dependen quién nos llamó.
Doy gracias a Dios por el llamado que hizo a mi vida, es lo más lindo que me ha podido suceder, quise ser militar, pero ahora soy un militar para Cristo, quizás en los momentos más difíciles de mi vida, ministerio y persona hubiera pensado dejar el ministerio, pero no lo hice, aunque una vez lo pensé, Dios me dio fuerzas para seguir y aquí sigo soñando para cosas grandes.
Hoy, aunque ya no esté con nosotros, doy gracias a Dios por mi madre (Ester Leones), siempre estuvo a mi lado en casi todos los momentos especiales de mi vida, siempre fui su hijo engreído, quien trajo a su corazón la alegría de verme sirviendo al Señor como respuestas a sus oraciones, vi en ella a una mujer que Dios la guardó para ver en mi los frutos del llamado, en el 2010, a tres días de celebrarse el día de las madres, mi madre paso a la Presencia de Dios, después de casi 22 años de batallar con tres cáncer y nunca quejarse de la enfermedad que día a día la vivía fortalecida por la gracia de Dios.
Gracias también a mi padre Nicanor Delgado por sus oraciones, apoyo y amor, mis hermanos(as) y sobrinos(as).
"Si Dios te ha llamado, él te sostendrá, él te sustentará, él te guiará y él te llenará de su sabiduría para que hagas su obra
con pasión y amor".
Unción profética en Bogotá, Colombia.
Centro Mundial de Avivamiento | Año 2002.